Extrañas casualidades.
En Marruecos había supersticiones de todo tipo, muchas procedentes del mundo judío y musulman, y a veces los españoles terminaban recogiendolas. En casa no eramos muy dados a este tipo de cosas almenos que yo recuerde.
Pero yo tengo dos supersticiones que son mías propias.
Dos veces que regalé un monedero la amistad se terminó. ¿Una simple casualidad?
Tres veces que programé un viaje con antelación de varios meses, no pude ir, en los tres casos surgieron inconvenientes serios que me impidieron viajar. No había comentado el viaje con nadie, o sea que no es que alguien con un arrebato de envidia rompiera la energía, pero desde el último viaje al que no pude ir, y fue porque por falta de gente no se llegó a realizar, no he vuelto a programar viajes con antelación, y eso que en este pueblo como no te apuntes pronto te quedas sin plaza, pero suelo esperar hasta 10 o como mucho 15 días antes.
¿Es simplemente una casualidad? No lo sé, pero no se debe tentar al diablo.
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