Tamara Falcó, tentando a la suerte.
No sé como empezar este post, porque va de asuntos de mala suerte. Hay a quien le gusta tentar al diablo, porque no está para tonterías.
Ya en cierta ocasión comenté de la mala fama que tienen las camelias, no solo en España, en Marruecos también y en Francia son sinónimo de viudedad y soledad. ¿Qué hay de cierto en ello ? Normalmente estas historias que circulan sobre tal o cual objeto portador de desgracia, en este caso una planta, suelen estar basadas en cosas que le sucedieron a la gente y de ahí nace la leyenda.
Tamara Falcó debe gustar mucho de las camelias, porque el día que se casó fue la planta elegida para decorar la iglesia y también el recinto donde se celebraba el ágape. Alguien le advirtió?, su madre por ejemplo? o son desconocedoras de esta leyenda basada en experiencias de personas que tuvieron la planta.
Tamara lleva ya tres años casadas y al parecer se ha sometido a tratamientos de fertilidad según Gimenez Losantos, pero a día de hoy sin resultados; a sus 44 años está todavía en edad de procrear, si no tiene hijos pierde el marquesado, para algunos una tontería para esta familia de tanto glamour es un logro más.
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