Historias de Fes.
Los dueños del chalet eran judíos y nos entendimos bien, llegando a hacer una gran amistad.
Un día me contaron su historia. El padre de Alice era el hombre más rico de la ciudad, hizo su fortuna vendiendole armas al Sultán de Fes, las armas las compraba en Tánger a barcos americanos y luego las trasladaba en camello hasta Fes. Entonces vivían en el Mehlaj ( la juderia) la ciudad estaba divida en tres partes, el Mehlaj, la Medina donde vivian los árabes, y la ciudad nueva que estaba en fase de construcción, había una zona donde vivían españoles e italianos,barrio que conocí y tenía su encanto, y donde vivían los franceses, edificios con ascensor para la basura, nunca había visto eso, eran edificios de lujo.La casa de Alice en el Mehlaj salió en la enciclopedia británica como ejemplo de casa judia en Marruecos, pero aquello estaba alejado de la realidad, los judíos vivían hacinados en el Mehlaj, pues además solían tener una media de 10 hijos. Eran otros tiempos
Foto del MehlajAlice fue hija única, un día pregunté por la madre y se limitaron a decir que falleció, no había fotos de ellas en la casa, algo debió pasar. Cuando ella tenía quince años, el padre compró una calesa y la paseaba por la ciudad, y un día Shalón la vio y le gustó, entonces los matriomonios se concertaban un mes y al siguiente ya estaban de boda, pero este no fue el caso, el padre no la quiso entregar hasta que cumpliera los diecisete, la boda duró una semana que era lo normal en alguien con dinero.
Luego Shalon se construiría una villa, la que ven en la foto de arriba, ellos vivían arriba y yo abajo, tenía piscina y jardín.
A veces me llamaban para el tomar el té en la esplendida terraza que tenían y me contaban historias varias, una de esas es curiosa de ser leída. En los años 50 llegó un rabino procedente de Polonía, y él lo alojó en un apartamento que tenía, un buen día en el transcurso de una conversación salió a colación una pareja que llevaba cinco años casados y ella no había concebido, y el rabino dijo:esto lo solucionó yo, le dijo a Shalón que le llevara el prepucio del próximo niño que circundaran y con él hizo un guiso, que dio a comer a la pareja, a los dos meses la señora anunció embarazo, Shalon no salía de su asombro, y le pidó la formula, el rabino dijo que había que estar autorizado para hacer eso, que el secreto no estaba tanto en el prepucio si no en las palabras mágicas que había pronunciado.
Shalon era un hombre con conocimientos en farmacopea, y un día el padre de Alice se quedó dormido con una estufa de queroseno que no tenía salida al exterior consumiendo todo el oxigeno de la habitación, al día siguiente lo dieron por muerto, y lo pusieron enseguida en el suelo, según la costumbre judía, cuando llegó Shalon, se fue a la cocina y cogió unos limones que escurrió en su boca, al rato se reanimó y volvió a vivir, el señor se tomaba ocho naranjas diarias, era su alimento favorito, vivió muchos años.
A veces me invitaban a comer Dafina, el cocido judío que me gusta mucho o sábalo, una pescado muy bueno y casi imposible de encontrar en España.
En cierta ocasión me habló también de la baraka de Hassan II, esa suerte especial que tienen algunos gobernantes, me contó que tenía una inscripción en la espalda, algo así como un amuleto grabado.
Mis años en Fes fueron de aprendizaje hice algo de teatro y me apunté a ingles en el instituto británico.
Un día me sucedió algo curioso, los Chocrun se habían ido a Paris, pues pasabam seis meses allí,y me dejaro la llave de un apartamento vació para que se lo alquilara, y sucedió que había unos rumanos que vivían también allí, y un día llegó un pope de la iglesia ortodoxa rumana, y me dicen mis vecinos rumanos: Cecilia le podrías dejar el apartamento al Pope que viene escaso de dinero, es por un par de días, y le lo dejé, se me ocurre comentarle el asunto a un amigo marroquí casado con una española, Mohamed Metiri, gran persona, y al día siguiente vino a mi casa a decirme que ese hombre no era un Pope, y la policía lo buscaba, para entonces ya se había ido.
Cuando me fui a Sevilla, un día llegó una francesa con una caja de bombones que me enviaba Shalón, Alice había ya fallecido, y él debía tener unos 92 años o más. La francesa me contó una historia extraña del viaje de novios que la pareja hizo a Polonia, no sé si es que Shalón estaba ya chocheando, pero no todo se puede contar. Debió fallecer enseguida, pues no volvi a saber de él.
La casa de arriba ya no existe, ahora es un bloque de pisos impersonal, y el bosquecillo de en frente tampoco.


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