Jacqueline Kennedy,un gusto exquisito.
Cuando llegó a la casa blanca, aquello era vetusto, había ventanas que no se podían ni abrir porque llevaban años cerradas, los muebles resultaban absoletos, y ella se dedicó a buscar en otras residencias pertenecientes al estado objetos y cosas que le agradaran, a veces solo había que quitarle la capa de varniz y darle otro aspecto al mueble.
Un ejemplo es la foto, ese papel pintado había sido quitado de una residencia, y estaba en los sótanos, había sido hecho en Francia por un artista, y representa la ciudad de Nueva York en el S.XIX, aunque en la foto no se ve bien, se ve bonito. Se gastó una fortuna, y la casa blanca quedó renovada por años. Cada presidente puede quitar y poner, un poco a su gusto. Dicen que Trump ha quitado todo lo que ella puso, y Melania ha puesto profusión de dorados, convirtiendo la residencia en una fería de pueblo. Trump es un hombre enamorado, la diferencia de edad, y la juventud que ella desborda hacen que el presidente la deje hacer, él tampoco parece andar sobrado en buen gusto. Solo hay que ver el vestido de Melania el día de su boda. Eso de que para gustos colores quedó absoleto, el buen gusto se tiene o no, lo otro puede tener el nombre que queramos darle.
Dos cosas a tener en cuenta. Melania Trump se crió en la antigua Yuguslavia, hija de unos funcionarios del estado, tenía una casa correcta con el mobiliario que proporcionaba el estado; Jacqueline se crió en un ambiente burgés, sus padres tenían dinero y una gran mansión, sabía distinguir un buen mueble de una imitación, pero eso no justifica lo de Melania, hay gente que ha salido de un medio humilde y han llegado a tener casas con mucho gusto, más allá del consabido para gustos colores.
La casa de Melania Trump de pequeña, no está mal, posiblemente por encima de la media y la de Jacqueline,pero no justifica ese gusto de la primera dama actual por el dorado, el mueble chillón y otras "anomalías" decorativas.

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