Sonrisas forzadas.
A veces las casas reales tienen que transmitir constantemente lo bien que le van las cosas a los herederos, y fijense que no estoy nombrando a nadie, pero tampoco es necesario.
Hay amores que no son tales, se llevan bien, están haciendo un bien a la corona, quizá han tenido ya descedencia, pero el amor es otra cosa, el amor es Hakoon y Mette Marit, el amor es Carlos Felipe de Suecia y esposa, y hay más casos, el Rey de España sonríe feliz, porque lo es.
Pero cuando esperas la ansiada noticia y esta no llega, porque también quiero comentar, la maternidad no es para todas, o todas no aman igual, hay madres más descastadas sin que esto sea peyorativo, no podemos poner patrones, pero en algunos sociedades si los ponen, y cuando pasan los meses sin la noticia esperada los rostros se tensan, las sonrisas no son autenticas y comienzan a aparecer fotos por aquí y por allá, fotos que intentan transmitir una imagen de felicidad, posiblemente para su propia población, porque al resto no nos importa.Tampoco estaría mal que las leyes cambiaran y que las mujeres pudieran acceder al trono, ha sucedido en Japón.
A veces pensamos que ser princesa tiene muchas ventajas, y es cierto, las tiene, pero también tiene algún inconveniente, la falta de libertad, y tener que dar constamente una imagen de felicidad que se ve no es tal.
Aprovecho para felicitar desde estas paginas a Rania de Jordania, por sus cuatro nietas, preciosas las cuatro, tengo algunos lectores por aquellas tierras.
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